El deporte

Quizás os vaya a sorprender, pero…tal y como lo he hecho para la teoría de las calorías bajas, haré caer un segundo mito : el deporte (moderado) nunca ha hecho adelgazar a nadie. Vemos deportistas en bici con barrigas que dan miedo, corredoras del domingo embutidas en sus pantalones cortos, o compañeras de aerobic que no han bajado un gramo en todos los años que las hemos visto en el gimnasio. Si perdemos 500 calorías en una hora de spinning, nuestro cuerpo, este sabio cuerpo que se encarga de reequilibrar todos nuestros excesos, se asegurará de recuperarlas en la próxima comida, y de almacenarlas por si acaso. Entonces, para qué cansarse y por qué dedicarle al deporte un capítulo completo?

Hay que reconocerlo, a todos o a casi todos nos da pereza levantarnos del sofá para salir a hacer deporte, pero una cosa está clara : siempre estamos más contentos después de habernos movido un poco. La satisfacción del esfuerzo es inmediata, el cerebro libera sus endorfinas y nos sentimos más satisfechos, más orgullosos de nosotros mismos, más seguros, y…más ligeros, en todos los aspectos.

El deporte nos libera de los problemas y nos sube la auto estima

El deporte nos hace sentir mejor. Muchas de las razones por las que picamos entre horas, o comemos dulce están relacionadas con el estado de ánimo. Cuanto más tristes o decepcionadas estamos por algo, más tendencia tenemos en pensar en comer. Comer cosas dulces, que nos hacen sentir mimados, protegidos y queridos. Con el deporte, el estado anímico tiende a mejorar, nos sentimos más fuertes, más alegres, más satisfechos, por eso es un excelente sustituto a la comida. De hecho nos hace producir las mismas endorfinas que la comida, pero sin la culpabilidad de haber comido algo que no debíamos! Esta “droga natural” es la que nos hace sentir felices. Para saber más, os propongo visitar esta página que lo explica muy bien.

Las endorfinas son el efecto inmediato, pero también hay un efecto más duradero en la práctica de una actividad física.

El deporte nos acostumbra a cumplir retos

Las cursas populares son una buena manera de divertirse, haciendo ejercicio.

Cada uno tiene sus retos. No es porque un amigo corra maratones que tenemos que sentirnos ridículos por correr sólo dos kilometros. Por algo se tiene que empezar. Si nunca hemos corrido, el día que hagamos estos dos kilometros, nos sentiremos bien, sentiremos que hemos podido superar nuestra aprensión. O el día que aguantemos estas dos clases seguidas en el gimnasio, nos sentiremos muy orgullosos. Esta satisfacción, esta victoria de la mente sobre el cuerpo, es la misma que cuando nos proponemos dejar de comer azúcar o carbohidratos malos. Si hemos sido más fuertes que estos dos kilometros, también somos más fuertes que esta galleta que nos proponen en el trabajo.

El deporte regula el apetito

Aunque el deporte no nos haga bajar directamente de peso, es un excelente complemento a las dietas : primero porque no mantiene ocupados. Mientras corremos, no tenemos tiempo para estar tumbados en el sofá viendo la tele y comiendo. Segundo porque cuando has corrido unos kilometros, o has ido al gimnasio, no te apetece tanto comer azúcar : el cuerpo te pide más bien agua que coca-cola, cosas sanas y más frescas como verduras o fruta. Además, es más fácil deshacerse de una mala costumbre sustituyéndola por una buena!

Todos podemos encontrar nuestro deporte

Todos podemos encontrar un deporte que nos guste!

Aunque no nos guste el deporte, siempre hay algo que llevamos un poco mejor. Correr para muchas personas es muy aburrido, pero por ejemplo ir en bici se hace más llevadero. Por qué no dejar el metro o el coche uno o dos días a la semana e ir a trabajar en bici? O ir a nadar en la hora de la comida, para deshacernos de las tensiones del trabajo? O ir a caminar por la montaña con los niños el fin de de semana? Caminar también es un deporte, el deporte que elijas no tiene por qué ser agotador, lo importante es que lo practiques con frecuencia, y aún más importante : con gusto y entusiasmo.

Como todos los retos, es más fácil proponérselos en grupo : qué tal si le propones a un amigo o amiga que se venga contigo a hacer deporte? Las risas y el esfuerzo compartido harán que no veas pasar las horas.